lunes, 9 de noviembre de 2009

SUMMER WARS

"Este es el tipo de película que Satoshi Kon podría hacer si contara con un buen guionista", fue lo primero que pensé depués de ver Summer wars. No voy a ser tremendamente original diciendo que el nuevo largo de Mamoru Hosoda es clásico y nuevo a la vez. Voy a matizar un poco. Es clásico porque no hay nada especialmente nuevo ni original en él; es nuevo en tanto que fresco, y fresco en tanto que combina todos los elementos clásicos de los que se vale de una forma que se me antoja inédita en el panorama del anime contemporáneo. Guardo un grato recuerdo de La chica que saltó a través del tiempo, el anterior trabajo de Hosoda como director, que me dejó un poso agridulce y la imagen de un drama ligero, nostálgico, con una trama de ciencia ficción bastante aceptable. La tristeza lánguida y perezosa, pero también desenfadada, que rodeaba a la cinta está ausente en Summer Wars que, a pesar de no tener el encanto de su predecesora, la supera con creces. El director abandona el romance estudiantil (aunque algo de eso también hay en este nuevo trabajo) y adopta ahora una pose más clásica, más, si se quiere, de cine de "imagen real" en la tradición japonesa, y no viene esto tanto de la historia en sí como de su tratamiento, de la forma en que retrata la vida interna de la familia protagonista y sus relaciones afectivas. En este sentido, en algunos momentos no anda demasiado lejos del melodrama clásico que bien podríamos tomar, por ejemplo, de Cuentos de Tokyo (salvando las distancias, que son muchas) de Ozu. Hosoda renuncia un poco al tono anímico, mucho más personal, que impregna algunas partes de La chica que saltó a través del tiempo y se neutraliza, se serena, se diluye en la historia, renunciado en parte a su presencia en favor de la transparencia de una obra mucho más compleja, bien medida y mejor orquestada. Hay dos aspectos a destacar en Summer Wars: el primero, el guión; el segundo, el hecho de que con ella Mamoru Hosoda se ha convertido en la única alternativa tangible, real y, sobre todo, rentable, al cine de Ghibli dentro y fuera de Japón. Mientras Makoto Shinkai no deja de ser una promesa que envejece artísticamente a pasos forzados, y Satoshi Kon se perdió hace tiempo en el laberinto de sus propias variaciones infinitas de un tema monocorde, Hosoda encabeza un proyecto sólido con mucho futuro por delante, un cine para toda la familia, suficientemente distanciado de las producciones Ghibli como para reconocerle un estilo propio y, lo más importante de cara a Occidente, que no requiere el carné de otaku hardcore o de friki irredento para disfrutar con él, muy al contrario que los Otomo, Oshii y compañía. Es cine para toda la familia, es inteligible, entretenido y muy bueno. Creo que hay muchísimas cosas que se podrían decir de Summer Wars. Primero, que el mundo virtual con el que se abre la película resuena con ecos de Superflat Monogran y, por ende, de la obra de Takashi Murakami, y también del mundo gatuno desplegado en Catnapped! (fotograma bajo este párrafo) del peculiar (véase A tree of palme) Takashi Nakamura. Segundo, que la película es una nueva vuelta de tuerca al conflicto entre el mundo real y el virtual/tecnológico ("real" vs "mágico", como ya se ha señalado en Yona Yona Penguin) y que cuenta ya con ilustrísmos precedentes: Ghost in the shell, Perfect Blue, Paranoia agent y, sobre todo, Lain, que es el título paradigmático y ejemplar en este sentido. Tercero, que en el guión radica su fuerza, por su calidad y por su originalidad. Creo que este es uno de los grandes aciertos y también el mayor de los riesgos de este título. A pesar de haber dos protagonistas bien diferenciados, Summer Wars es una película coral con un montón de personajes secundarios que, lejos de ser un mero relleno (y esto es lo mejor) , poseen un papel y un peso específico en la trama. Veamos, un anime coral para la gran pantalla... La verdad es que no recuerdo ninguno. Creo que no lo hay. No sólo han afrontado el riesgo de hacerlo, sino que además les ha salido muy, pero que muy bien. Esto es lo que, a mi juicio, hace grande a Summer Wars. Hay más cosas: la dirección, la banda sonora, los diseños de personajes de Yoshiyuki Sakamoto -que saltó a la fama con Evangelion-, que ya colaborara en La chica, clásicos, sin estridencias, y que le vienen como anillo al dedo... Sería un largo etcétera de virtudes, pero el guión... Además, no ha sido cosa fácil. La variedad de personajes fue una exigencia del propio Hosoda. Fue una demanda poco frecuente e inaceptable en otras circunstancias. Mientras que el tiempo medio de producción de un largo no suele superar los dos años, en Summer Wars se invirtieron tres. El motivo: la gran cantidad de personajes secundarios. La productora Madhouse accedió con la condición de que el próximo largo de Hosoda no tenga más de dos personajes protagonistas y de que no se inviertan más de dos años en la producción. Vamos terminando. Summer wars arrasa allí por donde pasa. Sin ir más lejos, en Sitges se alzó con el galardón al mejor largometraje de animación. Está siendo un éxito de taquilla y de crítica, así que es cuestión de tiempo que cruce nuestras fronteras (crucemos los dedos, a ver si a alguien se le ocurre darle un estreno en cines). Lo mejor de todo esto es que la cosa no ha hecho más que empezar y que el trío formado por Mamoru Hosoda a la dirección, Satoko Okureda como guionista y Yoshiyuki Sadamoto como diseñador, todos ellos bajo el paraguas de Madhouse, promete muchos buenos momentos para el futuro. Sin duda, unos de los mejores largos de animación de los últimos años.

2 comentarios:

Luca Di Simone dijo...

Summer Wars debe molar mucho! Donde puedo encontrarlo?

Elchinodepelocrespo dijo...

Hola Luca!! De momento, sólo se puede ver en festivales de cine, pero es seguro que tarde o temprano saldrá en DVD. Lo de verla en cine en España está más complicado.