Mostrando entradas con la etiqueta PANNONIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PANNONIA. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de marzo de 2013

A LÉGY (1981)




A légy (La mosca), es uno de los trabajos más célebres del estudio húngaro Pannonia.  Ferenc Rofusz dirige este cortometraje ganador del Oscar en su categoría en 1981, rodado desde la perspectiva de una mosca. No tiene desperdicio. 

viernes, 29 de octubre de 2010

MARCELL JANKOVICS: DOS CORTOS Y UN BONUS


De fama y prestigio gozan los largometrajes de Marcell Jankovics en los círculos culturetas. János vitéz es el primer largometraje de animación húngaro y su Fehérlófia pasa por ser uno de los mejores de la historia en su género. Por encima de otras obras que se han valido del “autorismo”, del riesgo y de la experimentación para hacerse querer entre los aficionados más hardcore (Kanashimi no beradonna, Mind game, Chronopolis, Le theatre de Monsieur et Madame Kabal…), despunta Ferehofila, inmenso ejercicio de lucidez formal puesto al servicio de una narración tan sencilla como pedagógica, que no ha perdido su frescura a pesar de las tres décadas que la contemplan; su aliento proteico, su ingenio sin límite para retratar el movimiento de la forma mas inverosímil y amena… Y yo me pregunto, ¿qué nos impide considerarlo el mejor largometraje de la historia? Al menos de animación pura, “pure animation”, como alguien ha escrito. Pasa por ser uno de los mejores de la historia en su género.

Su trabajo para televisión tampoco han caído en el olvido. Magyar népmesék goza de buena salud entre los entendidos y suele ser una referencia obligada a poco que intentemos armar cuatros frases sobre animación húngara. .

Sin embargo, casi nada se menciona de su labor de cortometrajista (sic?). Poco se ha rescatado a día de hoy de la copiosa producción en este formato del estudio Pannónia. Apenas el sorprendente A légy (1968), de Ferenc Rófusz, que fue galardonada con el Óscar en 1981, y Sisyphus del propio Jankovics. Hace apenas un par de semanas que me empeñé en reemprender la búsqueda de este santo grial, y he aquí que obtuve resultados medianamente satisfactorios, a saber, un segundo corto de nuestro autor, galardonado en Cannes en 1977 con la Palma de Oro, hecho que me ha motivado a escribir esta breve reseña y a compartir mi hallazgo.   


Sisyphus (1975)
Este es uno de los trabajos más famosos de Jankovics. Está imbuido del mismo espíritu que años más tarde tendría su más gloriosa manifestación en la mencionada Fehérlófia, aunque sin llegar aún a aquellos extremos. Lo que tenemos aquí es simplemente un hombre empujando una roca hasta la cima de una montaña. Así de sencillo, así de complejo. El tema escogido sintoniza bastante bien con las inclinaciones temáticas del autor: el folclore, la tradición oral, el cuento, el mito, la épica…. Como Trnka, como Kawamoto, Jankovics ha buscado siempre la inspiración dentro de sus propias fronteras. En cualquier caso, el tema es sólo un pretexto para retratar el movimiento (imposible no pensar en McLaren). Las formas se ven reducidas al mínimo, a las líneas más elementales y primitivas, rupestres, en un sentido amplio y prehistórico, para abocetar todo el movimiento y la tensión que un cuerpo desnudo al límite de sus fuerzas es capaz de desplegar.

Una sólida línea curva basta para `plasmar la  roca, que aumenta de tamaño a medida que nos acercamos a la cima. En dos o tres líneas que se tensan, ondulan, encojen y retuercen reconocemos a Sísifo. Apoyándose únicamente en los gemidos esforzados del penitente, Jankovics se complace en manipular unas cuantas líneas antropomorfas, minimalismo puro, para retratar el esfuerzo continuado, atroz, titánico, del personaje. Sorprende comprobar que la expresividad de cuatro garabatos bien orquestados alcanza allí donde las CGI, el rotoscopio, el foto realismo y el 3D siguen soñando con llegar. El movimiento de la acción queda capturado en un puñado trazos sabiamente distribuidos, y el esfuerzo derrochado resulta tan palpable que la empatía amenaza con ser absoluta. Es el espectador el que se enjuga y respira aliviado cuando Sísifo llega a lo más alto. El movimiento retratado en el tiempo, la animación en estado puro.     

Küzdők (1977)
Küzdők es harina de otro costal, aunque del mismo saco. La influencia clásica es evidente desde el primer vistazo. Jankovics escoge ahora potenciar el mensaje (o la idea, o el contenido, o cómo lo queramos llamar…) para construir una metáfora sencilla, inteligible, pero no por ello desnuda de lucidez y de talento. Metáfora sobre el arte, sobre el tiempo, o mejor, sobre cómo el arte consume la vida del artista en su afán por crear su obra, en la que ha de verter el talento, el vigor, y los mejores años de su vida. La consumación de dicho trabajo resulta ser también la consum(i)ación de la vida del artista, escultor (metáfora clásica, imagen recurrente donde las haya), para más señas; pervive la obra, perece el autor. Ya digo, idea sencilla, elocuente y bien materializada, que recurre a una animación más clásica y convencional, probablemente para nos distraernos de aquello que el autor ha considerado digno de comunicar, el final de la “historia” como culminación de un proceso que cobra sentido justo en este momento álgido, muy al contrario que en Sisyphus, donde el desarrollo constituye su propio fin.  
 
Az ember tragédiája (1993)
Bien poco puedo decir de este título, salvo que parece estar basado en la obra del dramaturgo húngaro Imre Madach. La azarosa singladura del streaming me hizo encallar en un puerto del que nunca había oído hablar. Todavía no tenco muy claro de que se trata, si de un corto, una serie, o un episodio piloto de no-se-sabe-qué. Es más, ni siquiera está disponible al completo. La mano piadosa que ha tenido a bien strimear los vídeos ha escamoteado algunas de partes. Bueno, menos dan las piedras de Sísifo. 





sábado, 6 de febrero de 2010

DALIÁS IDÖK (JÓZSEF GÉMES,1983) HEROIC TIMES


Fue allá por febrero de 2007, el segundo mes de vida de este blog, cuando le dediqué una breve entrada al estudio húngaro PannóniaFilm así como a algunas de sus producciones (las que pude agenciarme en dvd durante una breve visita a Budapest). Examinado con más detalle la página oficial del estudio (que por alguna razón falla mientras escribo estas líneas), me fijé en un largometraje. La foto que acompañaba la descripción (la que ilustra este párrafo a la izquierda) me llamó poderosamente la atención, así que decidí investigar más sobre el título en cuestión... Sin éxito. La obra no era otra que la misma que da título a esta entrada: Daliás idők, dirigida por József Gémes en 1983, conocida internacionalmente como Heroic Times. Recuerdo que un internauta, probablemente húngaro, me hizo algunas correcciones en la ortografía de algunos títulos escritos en aquella entrada sobre Pannónia y que aproveché para preguntarle sobre Dálias, si la conocía y si sabía dónde la podía conseguir. La había visto por la tele alguna vez, pero no tenía un recuerdo especialmente grato de ella. Poco más pude sacar en claro. Después de rastrearla durante un tiempo la olvidé, anhelando que más temprano que tarde una edición en dvd o un milagroso ripeo se cruzara en mi camino. Y he aquí que el otro día me llevo una grata sorpresa en el foro de Surreal Moviez al ver que un estudiante de animación húngaro del propio estudio PannóniaFilm nos ha obsequiado con un ripeo de la única copia existente hasta la fecha para formato doméstico, es decir, una captura de un pase en televisión. En húngaro y sin subtítulos, pero qué demonios importa eso.

La presentación del héroe, arriba, no puede ser más imponente. Ya desde el principio queda claro la dimesión épica no sólo del personaje sino de toda la historia en sí.

No hay demasiada información sobre Daliás en la red. Un primer vistazo a las capturas levanta la sospecha que el propio estudiante confirma en su sinopsis, que estamos ante un tipo de técnica muy similar, sino idéntica, a la empleada por Alexander Petrov, - y,  antes que él, por el polaco Witold Giersz - la "pintura animada" (paint-animation en el texto original), que básicamente consiste en dibujar cada plano sobre una plancha de cristal como si de un cuadro se tratara, donde el lienzo es sustituido por el cristal (que también es frecuente en la técnica de animación de arena: Caroline Leaf, Ferenc Cako, Enerts y Gisele Ansorge...). El proceso es extremadamente laborioso y complejo. En este otro blog, se ofrece algunos datos bastante valiosos: que el largometraje fue llevado a cabo por un puñado de animadores entre los que se encontraba el ruso Alexander Petrov, que en las escenas más complicadas se usaron varias planchas de cristal, y que la obra tardó cinco años en completarse.

Sobre estas líneas, fotograma de Fantasmatic, de Ernest y Gisele Ansorge. Debajo, fotograma de El viejo y el mar de A. Petrov.

Daliás Idök es un epic (Ben-Hur, La caída del imperio romano, Espartaco, El Cid, Centauros del desierto, Lawrence de Arabia, Los vikingos...) en toda regla que narra la vida de Miklós Toldi, héroe legendario del folclore húngaro que vivió en el siglo XIV y que Janos Arany, uno de los mayores poetas de la nación, retrató en su obra más célebre, un poema épico compuesto de tres partes conocido como La trilogía Tóldi. Para una sinopsis más detallada, visitar Surreal Moviez.

He de confesar que la animación, aunque vistosa y verdaderamente espectacular, carece aún del refinamiento y de la precisión que años más tarde alcanzará Alexander Petrov. No es de extrañar, mantener el nivel de excelencia con una técnica tan elaborada durante el metraje de un largo es muy complicado. De hecho, que yo sepa es el único largometraje de la historia animado enteramente de esta forma. La animación, ya digo, es un tanto irregular, combina escenas más bien toscas con otras de gran vigor y expresividad, aunque crudas técnimamente hablando. Diseños simplificados y reducidos a unas cuentas líneas de contorno (como en la escena de la lucha con el toro) se alternan con hermosos escenarios y un buen puñado de imágenes primorosamente recreadas, preciosistas y ricas en detalles. No falta la "animación" de imágenes congeladas, recurso consistente en pasear la cámara a lo largo y ancho de una ilustración convertida en plano fijo, muy querido por los japoneses, culminado en Kanashimi no Belladonna, pero del que desde luego no tienen la patente (véase Larry Jordan, especialmente su versión de The rime of the ancient mariner).

Daliás Idök es perfectamente consciente de las ventajas que ofrece la pintura animada y aprovecha la más mínima oportunidad para rentabilizar el potencial expresivo/ emotivo de esos planos fijos convertidos en verdaderos cuadros (si es que no lo son ya desde el momento que quedan atrapados en el cristal). Petrov hará lo mismo después. Apetece a menudo detener la proyección para contemplar un paisaje, un atardecer, una escena de multitudes o un retrato de cortesanos. Hay planos que invitan a recrearse. Tampoco quiero olvidar esa atención a la dimensión rural de la cultura y de las tradiciones de los pueblos eslavos (a pesar de que Hungría no sea tal) que tan presente está, por ejemplo, en la filmografía de Jiri Trnka, con Spalicek (1947), su primer largo, a la cabeza, y que aquí queda magistralmente plasmada en la escena que abre y cierra la película, en la que asistimos al lento ascenso de un insecto por un tallo de hierba hasta alcanzar el extremo superior y alejarse volando en la inmensidad de un cielo azul y despejado. El carácter cíclico de la vida y la transitoriedad de la existencia humana quedan aquí expuestos con brillantez.

De toda la cinta, me quedo especialmente con tres momentos. El primero es un breve plano secuencia que muestra la huida de Miklós de su hogar después de un desafortunado incidente que termina con una inesperada muerte. En perspectiva subjetiva, asistimos a la huida del protagonista a através de una densa maraña de follaje. El montaje alterna lo que ve en ese momento con las imágenes fugaces que cruzan su cabeza mientras escapa (sus recuerdos más recientes).

El segundo transcurre en un paraje salvaje bañado por la luna. Miklós se enfrenta a una manada de lobos en una lucha encarnizada. La animación aquí es cruda, dinámica y contundente. Este fragento se revaloriza por el hecho de que el montaje (¿analítico?) alterna la lucha con imágenes de la discusión que ha tenido recientemente con su padre y que ha precipitado su huida. Los golpes furiosos y las dentelladas se alternan con el rostro paterno, haciendo perfectamente inteligible la metáfora y el desplazamiento del dolor y del odio sentido hacia el padre a la manada de lobos.

El héroe emerge victorioso y decide volver al poblado aprovechando la protrección que le otorga la noche. Se nos ofrece aquí la que probablemente sea la imagen más perturbadora y poética de toda la película. Miklós se desliza en el dormitorio de su padre y, mientras éste duerme profundamente, coloca sobre su lecho, a cada lado, el cadáver de un lobo.

Lo que viene después es el despertar fébril y enfermo del padre con los dos animales muertos a su lado y una persecución en la noche resuelta mediante un montaje ágil y afilado de breves imágenes compuestas de formas y colores que rayan lo abstracto para emular la sensación de desorientación, premura y ansiedad de la batida nocturna a la caza de Miklós.

El tercero es una breve escena, casi un plano secuencia, en la que seguimos a un guerrero que nos da la espalda introducirse en un castillo espada en mano mientras despacha de un tajo todo lo que encuentra a su paso. La rapidez y el dinamismo en los continuos cambios de los espacios, de los fondos y de la iluminación son aquí el plato fuerte.

Poco más puedo o debo adelantar de Daliás Idök. Recomendarla sobre todo para los incondicionales más hardcore y ofrecer esta dádiva en forma de vídeo de muestra para los indecisos y/o curiosos.


 
ACTUALIZACION OCTUBRE 2011
Dailas Idok puede encontrarse subtitulada en español en el foro www.patiodebutacas.org en su apartado dedicado al cine animado. Subs por obra y gracia de Qrosawa.