sábado, 14 de julio de 2012

LEEHARDCASTLE





Que levanten la mano aquellos que disfrutaron como enanos caníbales con una picana con Chainsaw maid de Takena Nagao. 

Bien, aquellos que no lo hicieron ya pueden despedirse. Para los irreductibles, I give you Leehardcastle, una animador que estampa en el frontispicio de su página la siguiente afirmación: 

I MADE CLAMATIONS NOT FOR CHILDREN

Queda claro ante el tipo de material con el que nos encaramos. Parodias de películas de terror ochenteras, de David Lynch, Tarantino, Bruce Willis, la Troma… Gore a mansalva, explosiones, grotesquidades varias y un sentido del humor más negro que la boca del pozo de Sadako. Cine desenfadado y palomitero, al fin al cabo, para echar un buen rato sin complejos ni tribulaciones. Grosero, pero divertido; descarado, no obstante ingenioso.

Se recomiendan: 

Y otras muchas que pueden verse (gratis) en su web:  http://leehardcastle.com/


martes, 26 de junio de 2012

miércoles, 16 de mayo de 2012

Off Topic: Mangas Raros


Empiezo una serie de articulos en la estupenda 68revoluciones dedicados a mangas y mangakas poco conocidos o raros. Aquí el primero de la serie, dedicado a Esther de Keizo Miyanishi:

http://www.68revoluciones.com/?p=5646


domingo, 13 de mayo de 2012

Fantastic Children (Takashi Nakamura, 2004)




Takashi Nakamura (no confundir con Kenji Nakamura) es un veterano animador que comenzó su carrera en la década de los setenta. Desde entonces, ha contribuido en un número de títulos notables, algunos míticos, otros de culto: Mysterious cities of Gold, Nausica, Bobby´s girl, Manie manie monogatari, AkiraThe dagger of kamui... A finales de los ochenta dio el salto a la dirección en la serie Peter Pan. A mediados de los noventa escribe sus primer guión para Catnapped!, también dirigida por él.

Catnapped! es una cinta de corte fantástico dirigida al público infantil/juvenil, muy en la línea de otras producciones como Haru en el reino de los gatos, Yona Yona Penguin o Elmer no bouken, por citar algunas... En la línea Ghibli, se podría decir. Con todo, merece bastante la pena. 

De los cinco títulos dirigidos por Nakamura hasta la fecha, destacaría tres. El primero es el segmento que dirigió para la archiconocida Robot Carnival.  Se titula Nightmare y a menudo ha sido comparado con el tramo final de Fantasía o La leyenda de Sleepy Hollow. Nightmare es mi segmento favorito del lote junto con Presence. Narra cómo una fantasmagórica legión de robots invade una gran ciudad. Está repleto de imágenes en las que confluyen el terror y la ciencia ficción. De hecho, me atrevería a decir que es una historia cyberpunk.

El segundo título de Nakamura es la extraña A tree of palme. El largometraje consigue transmitir una sensación de tristeza indolente y de extrañamiento. Ante todo, estamos ante la creación de un estado de ánimo, como en la mencionada Nightmare. Se trata de una suerte de versión apocalíptica de Pinocho. La trama no es demasiado coherente, y el final un tanto críptico (o impreciso o vago). Eso no nos impide disfrutar de los diseños de producción, de los paisajes y de su hermosa banda sonora. Una pieza rara, pero no carente de interés.

El tercer y último título da nombre a esta entrada. Fantastic Children es su proyecto más ambicioso hasta la fecha. Una serie de 26 capítulos dirigida y escrita por Nakamura. Sin abandonar los derroteros de la fantasía y la ciencia ficción, el autor presenta una historia de una gran complejidad, llena de ideas interesantes y con un abanico de personajes nada desdeñable. 

Diremos, para empezar, que el planteamiento a un nivel más básico, como ya se ha señalado en más de un lugar, bebe directamente de El pueblo de los malditos: la historia gira en torno a un grupo de niños albinos con extraños poderes. Y hasta aquí las coincidencias. 



Se aprecian dos arcos bien diferenciados. El primero abarca los trece primeros episodios y se desarrolla como una trama de misterio, en la que las incógnitas giran alrededor de la verdadera naturaleza de los albinos, los "niños de Belfort", como se les conoce, y sobre el propósito de sus acciones. Se busca ante todo mantener la intriga hasta el final abriendo subtramas y sembrando no pocas interrogantes. Hay, por descontado, científicos, una periodista, un detective, un héroe adolescente y un par de huérfanos. La historia se hace cada vez más grande y avanza sin prisas pero con paso seguro. Transmite la sensación de que estamos en buenas manos y de que al final todas las preguntas tendrán su respuesta. No faltan los momentos dramáticos, el intimismo y una cierta languidez, pero el guión nunca se deja llevar y se mantiene firme. Brillan los recursos típicos del género: sucesos de difícil explicación, personajes misteriosos, viejos diarios de notas con información, fotografías reveladoras, conspiraciones de poder...

El arco culmina con una revelación. Por fin sabemos quiénes son los niños de Belfort, de dónde vienen y qué buscan. A partir de aquí la serie vira descaradamente hacia la ciencia ficción. Hay también en grandes dosis aventura, drama y épica. 

A medida que esta segunda parte avanza a ritmo vertiginoso, empezamos a captar el verdadero tamaño y complejidad del cuadro. Puede haber algunos reparos: hay recursos narrativos un tanto tramposos y aspectos que no terminan de encajar; se puede también objetar que la mayoría de los personajes no están bien delineados psicológicamente y que no es fácil empatizar con ellos. A pesar de lo dicho, al final del camino nos espera un desenlace coherente y espectacular. Es justo en ese momento cuando resulta más obvio que lo que nos han contado no es otra cosa que una amarga y hermosa historia de amor. 

Tal vez el diseño de personajes y la animación pueda repeler a más de uno. A pesar de pertenecer a la década pasada, Fantastic children muestra un aspecto ciertamente anacrónico. Pero, al igual que ocurre con Now and then, here and there, si el espectador es capaz de sobreponerse a sus propios prejuicios, se encontrará con una serie que raya a un nivel bastante alto. Una historia con puntas de emoción y emotividad, muy bien contada; eso no me parece poco.
 







lunes, 16 de abril de 2012

BOBBY YEAH




Lo último de Robert Morgan promete bastante: Bobby Yeah.

domingo, 25 de marzo de 2012

WOFL 2106 (David O´Reilly, 2006)




Gracias a los amigos de N+2 he descubierto el trabajo de David O´Reilly. El punto de partida fue este delicioso Wofl 2016 y de ahí pasé al resto de su filmografía (posterior).

O´Reilly se mueve en el ámbito de la animación por ordenador. A menudo usa un estilo retro y sencillo, casi simplón, con no pocas referencias al mundo del videojuego, a la cultura televisiva y a la niponofilia. Es por esto, y también por su aficción a las vísceras, a la gamberrada y al humor negro, que en parte me ha recordado bastante a Paul Robertson. Sin embargo, las similitudes terminan aquí. O´Reilly es un autor mucho más personal, casi hermético (todo depende del protagonismo que se le conceda a la premeditación en este tipo de trabajos). En Octocat Adventures y en  Black Lake coquetea con el metalenguaje. El primero comienza como una mamarrachada 2D y da el salto al 3D con un broche épico, 100% arcade. El segundo consiste en una secuencia hipnótica donde se nos muestra las tripas de la animación vectorial reducida a su esencia; minimalismo reductor y salvaje. Muy chill out.


Fotograma de Hell. 


Las bizarradas continuan con Hell, una pieza breve pero inolvidablemente bizarra, que ya apunta a Wolf 2106, y Story of Genki, otra broma inclasificable.

Please say something y The external world son sus dos trabajos más conocidos, más premiados y tambien los más logrados. El primero es una extraña historia de amor entre un ratón y un gato que ha sido objeto de reseña en más de una página especializada. De ritmo brusco y sincopado, esconde bajo su apariencia cómica y desenfadada una visión amarga de las relaciones de pareja, apuntalada aquí por un hábil uso de la paleta de colores. En una palabra: tragicómica. The external world es harina de otro costal. Rebosante de colores chillones, consiste en una sucesión de cuadros/historias, que se mezclan, alternan, cruzan y, finalmente, convergen en una velada musical. Llena de personajes a cual más pintoresco y absurdo, regala momentos inolvidables de sexo perverso, humor negro y violencia gratuita. Phil Mulloy o Bill Plymptom son algunos de los nombres que vinieron a mí mientras la veía.  

 The external world.

Y llegamos así a Wofl 2106, que ha merecido mi atención porque me ha recordado bastante a Devil Eyes de Paul Robertson. El corto de O´Reilly es mucho más breve, pero también mucho más marciano. Menos intenso, pero más fácil de digerir. Menos crudo, pero más poético. Menos solemne, pero más llevadero. Los primeros segundos son realmente hermosos; de lo que viene después, que cada cual saque su conclusión. Tres minutos escasos:






sábado, 21 de enero de 2012

MI MONO AMEDIO





Entre el primer fotograma y el segundo median casi treinta años. El primero pertenece a Marco (1976) y el segundo a Fantastic Children (2004). El que aparece sobre el hombro de Marco en la primera imagen es un monito blanco llamado Amedio. El de la segunda es (obvio) otro monito blanco que responde al mismo nombre. En cualquier caso, un bonito homenaje.