jueves, 11 de noviembre de 2010

LO NUEVO DE MAKOTO SHINKAI



Cito de Ramen para dos:

"La web oficial de Hoshi wo Ou Kodomo: Children who Chase Lost Voices from Deep Below, el nuevo proyecto de Makoto Shinkai -5 centímetros por segundo-, ha revelado que el 9 de noviembre al mediodía (hora japonesa) se mostrará en la web Yahoo! Cine Japón un teaser tráiler de la película.

No se han mostrado muchos detalles respecto a la trama del filme, pero el propio Shinkai comentó que es una vivaz película de animación con aventura, acción, romance y una chica como protagonista. Se abordará una pérdida, al igual que con títulos anteriores, y también habrá que sobrevivir a esa pérdida. La chica toma rumbo a un viaje en el que ha de aprender a decir “adiós”. También ha afirmado que será su película más larga hasta la fecha.

La historia gira en torno a Asuna, una chica que comparte sus días de soledad junto a una radio de cristal que su padre le dio como recuerdo y de la cual emana una misteriosa música. Un buen día, Asuna decide embarcarse en una aventura para conocer a un chico, y así percibir la crueldad y la belleza del mundo, mientras hace frente a "esa pérdida". 

Takayo Nishimura se ocupa del diseño de personajes y de supervisar el proceso de animación. Takumi Tanji dirige el arte mientras el compositor Tenmon repite para colaborar con Shinkai en esta obra".

Viendo el trailer, se me antoja que Shinkai ha virado un poco hacia Miyazaki y otro poco hacia Gainax, el de Nadia, claro. En cualquier caso, una nueva obra de este director es siempre una buena noticia.   

Visto en Catsuka.

viernes, 29 de octubre de 2010

MARCELL JANKOVICS: DOS CORTOS Y UN BONUS


De fama y prestigio gozan los largometrajes de Marcell Jankovics en los círculos culturetas. János vitéz es el primer largometraje de animación húngaro y su Fehérlófia pasa por ser uno de los mejores de la historia en su género. Por encima de otras obras que se han valido del “autorismo”, del riesgo y de la experimentación para hacerse querer entre los aficionados más hardcore (Kanashimi no beradonna, Mind game, Chronopolis, Le theatre de Monsieur et Madame Kabal…), despunta Ferehofila, inmenso ejercicio de lucidez formal puesto al servicio de una narración tan sencilla como pedagógica, que no ha perdido su frescura a pesar de las tres décadas que la contemplan; su aliento proteico, su ingenio sin límite para retratar el movimiento de la forma mas inverosímil y amena… Y yo me pregunto, ¿qué nos impide considerarlo el mejor largometraje de la historia? Al menos de animación pura, “pure animation”, como alguien ha escrito. Pasa por ser uno de los mejores de la historia en su género.

Su trabajo para televisión tampoco han caído en el olvido. Magyar népmesék goza de buena salud entre los entendidos y suele ser una referencia obligada a poco que intentemos armar cuatros frases sobre animación húngara. .

Sin embargo, casi nada se menciona de su labor de cortometrajista (sic?). Poco se ha rescatado a día de hoy de la copiosa producción en este formato del estudio Pannónia. Apenas el sorprendente A légy (1968), de Ferenc Rófusz, que fue galardonada con el Óscar en 1981, y Sisyphus del propio Jankovics. Hace apenas un par de semanas que me empeñé en reemprender la búsqueda de este santo grial, y he aquí que obtuve resultados medianamente satisfactorios, a saber, un segundo corto de nuestro autor, galardonado en Cannes en 1977 con la Palma de Oro, hecho que me ha motivado a escribir esta breve reseña y a compartir mi hallazgo.   


Sisyphus (1975)
Este es uno de los trabajos más famosos de Jankovics. Está imbuido del mismo espíritu que años más tarde tendría su más gloriosa manifestación en la mencionada Fehérlófia, aunque sin llegar aún a aquellos extremos. Lo que tenemos aquí es simplemente un hombre empujando una roca hasta la cima de una montaña. Así de sencillo, así de complejo. El tema escogido sintoniza bastante bien con las inclinaciones temáticas del autor: el folclore, la tradición oral, el cuento, el mito, la épica…. Como Trnka, como Kawamoto, Jankovics ha buscado siempre la inspiración dentro de sus propias fronteras. En cualquier caso, el tema es sólo un pretexto para retratar el movimiento (imposible no pensar en McLaren). Las formas se ven reducidas al mínimo, a las líneas más elementales y primitivas, rupestres, en un sentido amplio y prehistórico, para abocetar todo el movimiento y la tensión que un cuerpo desnudo al límite de sus fuerzas es capaz de desplegar.

Una sólida línea curva basta para `plasmar la  roca, que aumenta de tamaño a medida que nos acercamos a la cima. En dos o tres líneas que se tensan, ondulan, encojen y retuercen reconocemos a Sísifo. Apoyándose únicamente en los gemidos esforzados del penitente, Jankovics se complace en manipular unas cuantas líneas antropomorfas, minimalismo puro, para retratar el esfuerzo continuado, atroz, titánico, del personaje. Sorprende comprobar que la expresividad de cuatro garabatos bien orquestados alcanza allí donde las CGI, el rotoscopio, el foto realismo y el 3D siguen soñando con llegar. El movimiento de la acción queda capturado en un puñado trazos sabiamente distribuidos, y el esfuerzo derrochado resulta tan palpable que la empatía amenaza con ser absoluta. Es el espectador el que se enjuga y respira aliviado cuando Sísifo llega a lo más alto. El movimiento retratado en el tiempo, la animación en estado puro.     

Küzdők (1977)
Küzdők es harina de otro costal, aunque del mismo saco. La influencia clásica es evidente desde el primer vistazo. Jankovics escoge ahora potenciar el mensaje (o la idea, o el contenido, o cómo lo queramos llamar…) para construir una metáfora sencilla, inteligible, pero no por ello desnuda de lucidez y de talento. Metáfora sobre el arte, sobre el tiempo, o mejor, sobre cómo el arte consume la vida del artista en su afán por crear su obra, en la que ha de verter el talento, el vigor, y los mejores años de su vida. La consumación de dicho trabajo resulta ser también la consum(i)ación de la vida del artista, escultor (metáfora clásica, imagen recurrente donde las haya), para más señas; pervive la obra, perece el autor. Ya digo, idea sencilla, elocuente y bien materializada, que recurre a una animación más clásica y convencional, probablemente para nos distraernos de aquello que el autor ha considerado digno de comunicar, el final de la “historia” como culminación de un proceso que cobra sentido justo en este momento álgido, muy al contrario que en Sisyphus, donde el desarrollo constituye su propio fin.  
 
Az ember tragédiája (1993)
Bien poco puedo decir de este título, salvo que parece estar basado en la obra del dramaturgo húngaro Imre Madach. La azarosa singladura del streaming me hizo encallar en un puerto del que nunca había oído hablar. Todavía no tenco muy claro de que se trata, si de un corto, una serie, o un episodio piloto de no-se-sabe-qué. Es más, ni siquiera está disponible al completo. La mano piadosa que ha tenido a bien strimear los vídeos ha escamoteado algunas de partes. Bueno, menos dan las piedras de Sísifo. 





lunes, 27 de septiembre de 2010

TENGEN TOPPA GURREN-LAGANN



Citius altius fortius. "Más rápido, más alto, más fuerte", ese parece ser el lema de la serie de Gainax. El estudio asentado en Koganei (Tokyo) volvió por sus fueros allá por 2007, haciendo lo que mejor se les da, a saber, mezclar en una potente coctelera de diez mil turbinas la comedia, los mechas, el shonen y la ciencia ficción dura. 

El "estilema" Gainax es inconfundible cuanto se trata de malear el vil metal (el de los mechas). Las claves que cimentaron el éxito de ese hito en la historia del anime que fue Top o Nerae! Gunbuster (1988) están presentes en Gurren-Lagann, como también lo estuvieron en Die Buster (2004) y, en menor medida y con matices, en Nadia (1990) y Evangelion (1995), o incluso en Magical Shopping Arcade Abenobashi (2002): un conflicto a nivel sideral, un misterioso enemigo venido del espacio, imponentes robots, ciudades arrasadas, adolescentes introvertidos, la humanidad amenazada, personajes unidos por fuertes lazos sentimentales, una chica que esconde un oscuro pero revelador pasado, conceptos aplicados de la física cuántica, piedra de toque la cifi dura (la Teoría de cuerdas, los agujeros negros, la ruptura del continuo espacio-tiempo, universos paralelos...), metafísica, iconografía religiosa, la raza humana vista como un ente peligroso para el equilibrio del propio universo... Todo esto y mucho más sometido al frenético balanceo de un columpio que oscila entre la comedia y el drama con una velocidad, una persistencia y una radicalidad mayor que en cualquiera de las anteriores obras del estudio.  

Toda la serie es una magnífica y monumental hipérbole. Tomando la espiral como punto de partida, la historia desarrolla el concepto aplicado a múltiples niveles de sentido. Desde el más evidente, el material (los taladros, y de ahí en ascensión directa hasta los mechas imposibles de la batalla final), hasta el plano último y superior de lo metafísico, que lo engloba y aprehende todo. Se expone en él la idea de que la fuerza de las razas "espirales", encarnada acertadamente en nuestra estructura del ADN, reside en su poder para cambiar el universo, de evolucionar, cifrado en su capacidad reproductora, vista, a su vez, como fruto del amor. En otras palabras: el amor mueve el universo. Bonito, ¿no? Pensemos en Vértigo de Hitchcock y en todo el partido que el autor saca de la fobia que padece el protagonista y que da título a la película. Con mucha cautela, se podría afirmar que Gurren-Lagan hace algo parecido: toma un concepto aparentemente sencillo y apunta, desarrolla y explota todos sus matices y posibles aplicaciones. De tan sencillo lo hace Gainax que a poco que lo pensemos se nos puede quedar cara de tontos (de paso, algo similar con espirales hace el mangaka Junji Ito en su Uzumaki).   


La serie, además, atesora otra gran virtud, y es la de la narración escalada como herramienta para construir el clímax y para elaborar una serie de giros ascendentes que sorprenden de continuo al espectador. Así, la historia (y la información) está estructurada en tres segmentos o arcos argumentales. El primero comprende los quince primeros episodios y constituye toda una serie en sí mismo. A continuación tenemos el clásico episodio recopilatorio a modo de paréntesis, y de ahí se retoma la historia y a los personajes siete años después. Esta segunda parte, que nace de un giro inesperado que ya se apuntaba al final de la primera, se divide en dos mini arcos. El primero, breve, directo, mantiene aún el peligro y la acción dentro de los límites terráqueos, aunque apunta ya a las distancias cósmicas que se extienden más allá de nuestro cielo. El segundo, continuación directa del anterior, da un paso gigantesco, ejecuta el "más difícil todavía". No sólo termina por disparar la trama hasta límites insospechados, rayanos en lo metafísico, sino que además catapulta la acción hacia el infinito de los abismos siderales. Lo que produce más satisfacción al llegar al final de este periplo de veintisiete episodios es que, volviendo la vista al reducido ámbito de acción del principio de la historia, las cosas cobran sentido y parecen encajar perfectamente. Se presiente que todo tiene un porqué.     

Hay una cosa que Gainax hace mejor que nadie y que me enamora por encima de la suma del resto de sus virtudes. En los puntos álgidos de máxima tensión épica, cuando nos encontramos en un punto muerto en el que todo parece irremediablemente avocado a estallar en pedazos, los creadores nos sorprenden con un inesperado e improbable momento de quietud lírica. Los verdaderos sentimientos de los protagonistas, aquellos que han permanecido ocultos la mayor parte del tiempo, asoman a la superficie de la forma más dulce posible en la medida en que el contexto lo permite. En ese justo instante, la alambicada estructura de mechas invencibles, ciclópeas naves sembradas de cañones, dimensiones siderales y universos paralelos, se desmorona,  sucumbiendo al empuje de los sentimientos verdaderos. Al final, lo que los chicos de Gainax intentan decirnos es que, en el fondo, sólo quieren contarnos una historia de personas sencillas que,  abrumadas por el peso de sus propias circunstancias, adolecen, penan y, a veces, también mueren, en la búsqueda de su propia felicidad.
   

viernes, 17 de septiembre de 2010

CUENTAMUNDOS Y OTRAS COSAS


Cuentamundos, el proyecto de los amigos de Animaula, del que ya hablamos por estos lares, ha sido seleccionado recientemente por la UNESCO para formar parte del "2010- Año Internacional de Acercamiento de las Culturas". Cito textualmente de la web: 

Se trata de una distinción muy importante porque sólo hay 5 proyectos españoles reconocidos.

El objetivo de este Año consiste en poner el sello de la aproximación entra las culturas en cada política, a nivel local, nacional, regional u internacional, involucrando al mayor número de participantes.

A lo largo de los años, y en particular durante la última década, la Organización ha adquirido una experiencia específica y un reconocimiento internacional por sus esfuerzos para demostrar los efectos beneficiosos de la diversidad cultural, destacando la importancia de los préstamos, transferencias y otros intercambios entre culturas. 
 
www.unesco.org/es/rapprochement-of-cultures/

Sin duda, una excelente noticia. Me dicen desde Animaula que tienen previstos futuros lanzamientos antes de que termine el presenta año.

En otro orden de cosas:







Ante el inminente estreno de Black Swan de Darren Aranofsky y el fallecimiento de Satoshi Kon, es imposible saltar por alto las similitudes que, a primera vista, presenta la primera con Perfect Blue. Comparen los trailers de Perfect Blue y Black Swan. La tercera imagen corresponde a una comparativa entre una escena del largo de Kon y otra de Requiem por un sueño, el segundo trabajo de Aranofsky.

Igualmente, parece que Knowlan ha reconocido la influencia de Paprika en su Origen. Todo apunta a que el bueno de Satoshi Kon va a disfrutar de un reconocimiento mayor del que tuvo en vida. 

Para finalizar, Pelleas dedica un extenso y detallado repaso a la obra de Kihachiro Kawamoto, titulado Kihachiro Kawamoto: An appreciation; otro genial animador que nos ha dejado a la par que Kon. 

viernes, 27 de agosto de 2010

FALLECE KIHACHIRO KAWAMOTO


El fallecimiento de Satoshi Kon parece haber oscurecido la no menos lamentable muerte de otro animador irremplazable. El lunes se fue Kihachiro Kawamoto. 


Saluda a Trnka de nuestra parte.

En Nishikata

En Anime News Network.

miércoles, 25 de agosto de 2010

FALLECE SATOSHI KON


Las malas noticias tienen alas: Satoshi Kon ha fallecido a la temprana edad de 46 años, dejando a medio camino un horizonte de promesas que ya no podrá cumplir.

Cuando alguien abandona este mundo nos deja el consuelo escaso de sus recuerdos mas vívidos: la filigrana de su sonrisa, sus párpados caídos los días de tristeza, su voz arrancada por la furia y también sus susurros más cálidos; su mirada perdida, el lenguaje inavertido de su cuerpo, su cariño, todo su odio y sus ausencias; en suma, permanece ese espacio singular que esa misma persona había construido en torno a sí mismo a lo largo de su vida y que la definía como individuo inconfundible y con frecuencia incomprensible, y que a menudo, al volver la vista y el recuerdo, nos hace pensar y desear que debiera haber resistido un poquito más entre nosotros; habernos pervivido, tal vez. 

Imagino que hoy hay un puñado de personas atravesadas por el dolor y las lágrimas que se resisten a desalojar  el espacio que Kon creó a lo largo de su demasiado breve pero meteórica carrera (la vida es una carrera contra la muerte, ¿no es así?). Tengo la certeza de que, esparcidos por el globo, hoy se cuentan por miles los que nunca llegaron a frecuentar ese mismo espacio y que a pesar de ello lo echarán en falta a partir de ahora. Aquellos que descubrieron con sorpresa y emoción su debut cinematográfico y que desde entonces no hemos dejado de esperar, impacientes, ilusionados, sus obras, una tras otra, a lo largo de los años. No recordaremos nosotros cada uno de los gestos de este genio malogrado, sino cada una de sus películas. Nos queda ahora rememorar aquellas secuencias, aquellos fotogramas, aquellos personajes que por algún motivo u otro nos llenaron de felicidad y de ilusión en algún momento de nuestra existencia. Un artista que nos comprende sin conocernos es un amigo en la distancia para toda la vida, a pesar de que jamás le lleguen nuestros agradecimientos, nuestras alabanzas ni tampoco nuestras decepciones y desencuentros. Mientras estuvo entre nosotros, Satoshi Kon contribuyó a hacer nuestras vidas un poco mejores. La capacidad de hacer feliz a un grupo tan extenso y dispar de personas es algo que sólo está al alcance de unos pocos; ¿qué más puedo decir?

Reproduzco algunos fragmentos del ultimo mensaje que apareció en su web tras su deceso. Se trata de una traducción al inglés que he preferido no tocar porque se entiende bastante bien. Es un mensaje sencillo y emotivo titulado "Despedida": 

        May 18 of this year, an unforgettable day.
My wife and I received the following prognosis from a cardiologist at the Musashino Red Cross Hospital:

"The pancreatic cancer is terminal and has metastasized to the bone. You have at most a half year left."

         (...)
When I conveyed my concerns for Yume-Miru Kikai (el largometraje en el que Kon estaba trabajando) to Mr. Maruyama, he said, "It's fine. Don't worry, we'll do whatever it takes."

I cried.


I cried aloud.

He concluded his message with the following:
With feelings of gratitude for all that is good in this world, I put down my pen.

Well, I'll be leaving now.


Satoshi Kon

Se marcha Kon, nos deja huérfanos y empobrecido al universo.

Hasta la vista, amigo en la distancia. 


En Animaholic

En Pelleas.

sábado, 31 de julio de 2010

PIKA-DON (RENZO KINOSHITA, 1978)

Desafortunadamente, no es fácil encontrar información sobre Renzo Kinoshita. Tristemente, ninguno de sus cortometrajes ha sido editado aún en Dvd. Sorprendentemente, hasta la llegada de Akira, el suyo era el rostro más famoso de la animación japonesa en el ámbito internacional, el de un animador independiente.

Renzo y Sayoko Kinoshita

Vida y milagros 
  
Nace en Osaka en 1936 y en 1957 empieza como aprendiz de animador en un pequeño estudio en su ciudad natal. Años más tarde se traslada a Tokio para trabajar en Mushi Pro, concretamente en Astroboy. Allí conoce a Sayoko, con la que contraerá matrimonio tres años después, tras abandonar Mushi Pro y fundar el Estudio Lotus en 1967, al que Sayako se incorporará en el 69. Es a partir de este momento cuando Renzo comienza a forjarse su reputación como animador independiente, alternando trabajos comerciales para televisión con otros proyectos más personales, que son los que a la postre le proporcionarán la fama y el prestigio.   

El interés del matrimonio Kinoshita por la animación independiente cristaliza en la creación de la sección japonesa de la ASIFA (Association Internationale du Film d’Animation) y, sobre todo, del Festival de Animación de Hiroshima en 1985, uno de los más importantes del mundo en su categoría.

Entre los trabajos de Renzo destacan Made in Japan (1972), Japonese (1977) y Pika-don (1978), del que nos ocupamos aquí.

Pika-don
 
Primero y bastante importante: el título. Las victimas de Hiroshima describieron la explosión como una brillante luz, “Pika”, seguida de un fortísimo estruendo, “Don”.  


Pika-don

Ese es justamente el tema del cortometraje de Renzo Kinoshita, el instante de la caída de la bomba atómica sobre Hiroshima. 

El binomio anime-Segunda Guerra Mundial se ha revelado como una fuente nada desdeñable de inspiración y de producción artística. Títulos como La tumba de las luciérnagas y Gen gozan de celebridad en occidente, sin embargo, aún queda una larga lista de películas por descubrir, algunas injustamente ignoradas como este Pika-don, que en nada desmerece de las dos obras citadas; más bien todo lo contrario.  

Ante todo, Pika-don es una intensa experiencia. El corto prescinde de diálogos y se vale de los efectos sonoros y de la música para llevarnos al clímax del horror. El sombrío tictac de un reloj abre la historia y se deja caer lenta, pesada e implacablemente sobre el plano fijo del interior de una vivienda japonesa. Segundos después una mujer, una madre, como averiguaremos después, entra en el plano, coloca una mesita en el centro de la habitación y abre una puerta corrediza situada fondo. En ese instante el reloj se ahoga y la luz y el rugido estival de las chicharras lo inundan todo. A continuación se incorporan el padre y el hijo, todavía en las mieles de la infancia, que se divierte agitando un avión de papel y se encarama en la mesa.  El hombre coge al niño en brazos. El niño estalla en carcajadas. Los delicados dedos de un piano melancólico bordan el aire y, por unos instantes, el mundo es un lugar plácido y feliz. Comienza la historia. 

A partir de aquí Renzo maneja el montaje con maestría para acompasar la narración a ese funesto tictac. Desfilan breves escenas que muestran el día a día de la ciudad en toda su cotidianeidad e insignificancia. Algunas destilan el simbolismo de la poesía sencilla y popular, eficaces y de gran calado emotivo: unas flores dormidas al sol, un niño asomado al balcón dispuesto a volar su avión de papel, una barca varada en el río, la superficie de  un estanque estremecida de ondas concéntricas. Otras nos hablan de las vidas de los ciudadanos anónimos, las víctimas de la explosión: unas mujeres que cruzan un puente, un padre que se dirige al trabajo, una madre lleva de la mano a su hija al colegio, un grupo de obreros trabajando en una fábrica de armamento…   


Pero a veces, entre estampa y estampa, se desliza el destello de la cuchillada traidora que acecha el cielo en forma de avión. El tictac se sobrepone al piano y nos recuerda que no esta ahí por capricho, sino que responde a un propósito determinado del que nada queremos saber. El montaje se vuelve un poco más ansioso y nos vemos entonces conducidos en el asiento de una apisonadora que acelera inexorablemente hacia el desenlace. 
 
Es sólo un instante: la negra silueta del Enola, el vil metal que se desploma desde las alturas sobre la ciudad; el mundo enmudece y el tiempo se detiene. La diferencia es sutil, un breve pero intensísimo y cegador destello, como si la mano de Dios encendiera y apagara una bombilla gigantesca en un lapso de milésimas de segundo, solo que esa luz trae consigo el fuego abrasador de todos los infiernos juntos.     


Lo que sigue ya lo habíamos visto en Gen y es, dicho sea de paso, la parte mas sencilla en términos de dramatización. El director nos muestra en toda su crudeza los efectos de una explosión que arrasa con todo y con todos, sin el más mínimo respeto por la vida en cualquiera de sus formas y posibilidades. Todo perece, nada sobrevive. 


Pika-don termina con lo que me parece una genialidad. Volvemos al instante exacto en el que el niño se dispone a lanzar el avión de papel desde el balcón. El mismo niño abrasado segundos después por la bomba. El director retrocede en el tiempo para contarnos una historia bifurcada y simbólica, una especie de “¿cómo serían las cosas si nada hubiera ocurrido?”, a través de una breve y hermosa secuencia que me trajo recuerdos de Jumping (Osamu Tezuka, 1984). Si la bomba no hubiera sido arrojada, si la guerra nunca se hubiera producido, ese avión habría mecido sus alas sobre la ciudad de Hiroshima, habría cruzado el mar hasta la tierra de la felicidad desde la que nos saludan el padre y la madre del niño, y habría viajado en el tiempo hasta el presente de una ciudad intacta y moderna, probablemente la propia Hiroshima.  


Miyasan Sadao Miyamoto, animador y colega de Renzo desde los tiempos de Osaka, habla así de la película: "Nací en Hiroshima, viví el bombardeo de niño y vi la nube con forma de seta. Nunca le conté a Renzo nada de aquello, pero lo que él describio en su película es absolutamente real: el vuelo del bombardero sobre nosotros, el cielo azul, y también la parte del humo. El realismo de las imagénes de Renzo me dejó atónito; era exactamente tal y como yo lo había visto (de aqui)".
 
Pika-don es un testimonio de incalculable valor. Es la película que todo el mundo debería ver. El cortometraje que debería incluirse en cualquier antología, top ten o selección de cine de animación. Es, por encima de todo, una pieza única porque ha conseguido capturar para siempre todo el horror de la guerra y todo el valor de esta vida milagrosa que tan insignificante nos parece a menudo. En ella pervive el espíritu y el mensaje de sus creadores. Mientras tanto, no dejemos de abrigar la esperanza de ver algun día el trabajo de Renzo y Sayoko Kinoshita en Dvd (o en Bd, ya puestos).        
Filmografía de Renzo Kinoshita 

Según Nishikata Eiga:

1969-71 cortometrajes para Kyosen x Maetake Geba-Geba 90-pun (Nippon Terebi comedy show)
1971 What on Earth is He?
1972 Made in Japan (Nippon Seizou)
1973 Invitation to Death
1973 Curricula Machine
1974-1978 Karikyuramashīn (Nippon Terebi series)
1977 Japonese
1978 Pica-don (Pika-don)
1986 Geba Geba Showtime
1989 The Morning
1990 'Frame of Mind' in Animated Self-Portraits, a collaborative work
1993 The Last Air Raid Kumagaya
1994 A Little Journey (Hiroshi ku wa sora ga suki)
1994 Kondo 55 Go "How that Happen?"
2004 Ryukyu Okaku: Made in Okinawa (terminado por Sayako tras su muerte)